Cuando el Sol brilla de nuevo
Dicen que después de la tormenta llega la calma pero, cuidado, puedes estar en el centro del huracán. Aún así, despues de una mala racha, ver la luz al final del tunel da esperanza, y la esperanza es lo último que hay que perder, ya lo dicen los Simpson: la misma palabra que en japones se usa para decir crisis, también significa oportunidad; "crisistunidad", y como -tunidad, hay q aprovecharla, porque nunca se saben cuando volveran las nuves a oscurecer nuestro cielo ahora radiante.
Cuando ya es demasiado tarde
A veces hacemos cosas que sabemos que están mal, pero el ser humano es así, sabe que va a tropezar, pero no puede evitar hacerlo, y no aprende, hasta que no ha tropezado, a veces incluso ni así. Pero eso no es lo malo, pues de cada equivocación se puede sacar una lección, sólo es necesario retenerla para no volver a caer en el mismo error de nuevo.
Pero el problema viene de aquellos errores irreparables, de aquellos que nos persiguen durante el resto de la vida. De aquellos que nos arrepentimos cuando es demasiado tarde.
La lección está aprendida, la letra, con sangre entra, pero a qué precio. Y a que precio pagan por nuestros errores los que no tienen culpa; y entonces somos conscientes de que nunca deberiamos haber tropezado, pues con nosotros, también cae alguien más, pero ya es demasiado tarde. Volveremos a levantarnos? Tal vez algún dia...
Pero el problema viene de aquellos errores irreparables, de aquellos que nos persiguen durante el resto de la vida. De aquellos que nos arrepentimos cuando es demasiado tarde.
La lección está aprendida, la letra, con sangre entra, pero a qué precio. Y a que precio pagan por nuestros errores los que no tienen culpa; y entonces somos conscientes de que nunca deberiamos haber tropezado, pues con nosotros, también cae alguien más, pero ya es demasiado tarde. Volveremos a levantarnos? Tal vez algún dia...
El dia de la Bestia
Se levanta por la mañana, se mira al espejo. Se cepilla los dientes, se va al trabajo. Siguiendo su rutina, se siente en paz, mas esa paz no es sino una mera ilusión, pues la Bestia duerme en su interior. Sólo necesita el estímulo adecuado, en el momento adecuado, para despertar, y desatar todo su poder y sus ánsias de destrucción.
La Bestia ha despertado, y arrasa con todo lo que se le cruza por delante, sin sentimientos, sin contemplaciones. Tanto es su afán por destruir, que incluso se destruye a si misma.
Temblad.
Ha llegado el dia de la Bestia.
La Bestia ha despertado, y arrasa con todo lo que se le cruza por delante, sin sentimientos, sin contemplaciones. Tanto es su afán por destruir, que incluso se destruye a si misma.
Temblad.
Ha llegado el dia de la Bestia.
El bosque
Es negra noche, y el joven recorre el bosque en la más absoluta oscuridad, sólo atenuada por la luz de la luna que consigue filtrarse entre la maleza. Está solo, perdido y asustado. El vaho se condensa al salir de su boca, como una bocanada de humo, y el rocio empapa su ya maltrecha ropa. Se detiene a recobrar el aliento, cuando un sonido le alerta. Sólo es el viento, que mece las hojas. Un chasquido. Se vuelve, aterrado. Oscuridad. Reinicia su carrera, sin saber a donde le conducen sus pasos, sin saber que ya es la tercera vez que ha pasado junto a ese árbol. Escucha sus pasos. Un galope. Es su corazón, desbocado. Y otro sonido, ajeno, amenazador, que se aproxima. Mira constantemente a su espalda, a pesar de saber que verá lo mismo que ve delante de si. Negrura. Nada. Destellos en la noche. Interrumpe su carrera, intentando comprender qué ha visto. Vuelve a mirar. Nada. Un sonido a su izquierda. Los destellos de nuevo, pero esta vez no son fugaces, sino que permantecen como dos puntos que le observan fijamente. Intenta correr de nuevo, mas resbala y cae de bruces al suelo. Cuando levanta la cabeza puede ver los dos puntos lumiosos más cerca, y reconocer en ellos dos ojos que fijan en él su mirada. Un sonido estremecedor rompe la quietud de la noche. Un aullido. Y a los dos ojos amarillos que le observan, se le unen varios más, rodeándole. No puede huir, y lo sabe. Reza una plegaria, a sabiendas que va a ser inútil. La muerte le mira a los ojos, y él le devuelve la mirada, dividido, deseando que nunca llegue, deseando que ya termine. Su verdugo se aproxima. Ya puede ver su rostro, sus colmillos, la saliva goteando por las comisuras de su hocico. Es negra noche en el bosque. Un grito desgarrador rompe el silencio. Una bandada de pájaros levanta el vuelo, sobresaltados. Y el silencio vuelve de nuevo al bosque.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
