Se levanta por la mañana, se mira al espejo. Se cepilla los dientes, se va al trabajo. Siguiendo su rutina, se siente en paz, mas esa paz no es sino una mera ilusión, pues la Bestia duerme en su interior. Sólo necesita el estímulo adecuado, en el momento adecuado, para despertar, y desatar todo su poder y sus ánsias de destrucción.
La Bestia ha despertado, y arrasa con todo lo que se le cruza por delante, sin sentimientos, sin contemplaciones. Tanto es su afán por destruir, que incluso se destruye a si misma.
Temblad.
Ha llegado el dia de la Bestia.
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